25/04/08
Poema para dejar atrás un camino,
o lo que es lo mismo: poema para despedirse
un poco de sí mismo.
Para: Yolanda y Julio, por las decisiones de aventura.
Jefe (2m), Tío Juan (2a): sigo mintiendo su ausencia, lo siento.
Léase mientras se escucha:
Letter from home/ Pat Metheny
I
Sucede siempre,
me cuesta decir que volveré
,
/partir es lo único cierto/
II
tuve que detener
la intuición de mi muerte
para arriesgar una
despedida
,
una
despedida
que estará sobre
la imagen inmóvil de mi cadáver
/no quiero cerrar los ojos/
III
Tengo la música de un regreso
en mis dos piernas;
acordes disonantes
son mis pasos
/absurda sinfonía/
IV
Partir es lo único cierto
V
Sin embargo,
me enternece mi rostro hablando
con las ruinas del viento;
,
me dolieron las esquinas
y sus luces acabadas
,
Incluso,
me ha parecido grosera
la sonrisa de la calle
mientras me alejo
,
me han envejecido
las voces que vienen detrás
/el dolor ha perdido su encanto/
V
No me quejo de mis últimos
pasos
,
lamento
la tragedia de favorecer
mi propio
desencuentro.
VII
Sucede siempre
,
me cuesta decir
que volveré
,
porque no seré
yo
jamás
el que vuelva.
Roberto Galaviz Ávila
Soldadera 138
La noticia
Él abrió el sobre
Ella cerró los ojos,
Él se guardó las palabras
Ella dejó salir el miedo.
Él pasó una mano por su cabello
Ella sólo anudó la garganta
Pero él, no se guardó un abrazo
Y ella, dejó salir las lágrimas
Los dos maldijeron a la ciencia
Después, concluyeron en lo inevitable
Mejor era vivir los días
o los tres meses precisos.
era morir de amor,
después de cada comida
que las pastillas de la receta.
era preferible caminar sin rumbo
que conocer el fin del trayecto.
Ella se preguntaba cómo será el más allá
Él no sabe cómo será la cama vacía.
Él sonríe con una lágrima que rueda en su pómulo
es un hombre que reta a dios,
ama, con amor más grande que la ciencia.
Ella, se despidió.
Speak slow gringuita,
dime las cosas más despacio
que quiero reflejarme
en tus ojos azules.
Lo necesito, para olvidar.
Speak slow please,
para que pasado el tiempo
pueda desidentificarte
pueda apartarte, desasociarte.
Speak slow darling,
porque no quiero pensar
en el TLC, en la 187
en el gobernator o en los taxes.
Speak slow swettie,
que no interrumpa nuestro idilio
la border patrol
ni el 9/11 ni las tropas en Iraq.
Speak slow, come on,
déjame bajarte las estrellas y las barras
demos un pasea en el parque
pero que no sea el Central Park,
vayamos a la libertad
pero a la verdadera no la de la estatua
robemos el fruto prohibido
pero que sea una naranja de California.
Please speak slow,
quitemos los tres candados a la puerta negra
derribemos el muro de la vergüenza.
Emmanuel Magallanes Ulloa
Soldadera 136, domingo 9 de marzo 2008
Atardecer
Antes de que oscurezca
mis manos tejerán flores
para el deseo prohibido
en las horas ámbar
Bajo los pétalos de muselina
encendida nacerá
el festín del tacto,
los dedos beberán
el rocío en la entrepierna
y reposarán en las caderas
de la jauja y el dispendio
En el pecho anidarán
los besos alados
que envidiarán las flores
golosas del ocaso
En los muslos danzarán
las manos tejedoras.
La caricia húmeda hendirá
secretos oscuros
El baile de las lenguas
desbocará a los protagonistas
de la historia,
ella alcanzará la cima,
él aguardara su venida,
juntos beberán la ambrosía
del día que termina.
Anasella Acosta
Soldadera 135, domingo 30 de marzo 2008
Poema para un hombre, que es mi abuelo y ya no podré
abrazar.
Mejor léase mientras se escucha: Cruz de olvido/Los Dandy´s
¨…Cuando niños hacemos prometer a nuestro
padre, que nunca morirá…¨
Tío Raúl
A: Miguel Galaviz Fernández, Mi ¨ Jefe¨
I
Hoy,
hemos visto el único Apocalipsis posible,
hemos echado al fuego
nuestras propias cenizas,
para que se confundan
con la terrible música de tu ausencia,
la imposible noticia de tu muerte,
Jefe
II
Ayer,
pude sostener todavía una hermosa plática
con usted.
ya estaba muerto,
pero pude leer en sus labios
todas las voces que ya no podrán ser.
,
sin embargo,
no puedo creer siquiera en mis palabras,
no estoy en absoluto seguro
que me pertenezcan,
no estoy seguro de nada
(tal vez no quiero estarlo)
III
Hace unas horas
mi padre, despertó llorando
pero debiera usted verlo Jefe,
su tristeza es tan hermosa,
que me arranca lágrimas invisibles,
es mi padre,
es su hijo,
usted me entiende.
IV
Mienten los que dicen que la muerte
es silenciosa,
mienten los que afirman
que acaba con todo,
mienten,
es
un estruendo insoportable
en la levedad de nuestras almas.
,
soy el más grande y torpe
de los mentirosos
cuando pienso que está usted muerto Jefe;
mentimos todos.
V
Lo extraño, Jefe
¿Cómo podría no hacerlo?
Si hemos hecho tantas cosas juntos
plantamos un árbol,
viajamos,
lo vi pescar,
me vio pelear,
cantamos,
nos abrazamos,
lloramos,
me llamó la atención,
hicimos tantas cosas,
aprendí tanto…
,
que le ofrendo a usted en
este desafortunado intento de poema,
el fragmento que elija
usted
de mi corazón,
tómelo, por favor
no es de nadie más
sino suyo
,
creo
que
ya no lo necesito.
Roberto Galaviz Avila
/A toda mi familia, gracias/
Soldadera 134
No te confundas,
no se trata de amor.
Mejor léase mientras se escucha: Bonita/ Tin-Tan
No te confundas,
no se trata de amor
(al menos, no de amor eterno)
no me interesan
en absoluto tus últimos años
tampoco estoy seguro
de estar dispuesto al ruido
de tus últimos días;
/al musical dolor de tu agonía/
,
no quiero asistir.
prefiero hacer de tu imagen
un estruendo.,
un soplo de coincidencias.,,
que
me aterren.,,,
que me desvíen
de lo inconvenientemente
necesario
de lo aparente y lo terrible
me interesa de ti
sin embargo,
el momento justo
de tu partida;
tengo tantas ganas de decirte
adiós.,
que precipita mi deseo
de arruinarme
en estas líneas
(no me arrepiento que lo sepas)
me encanta imaginar
que te alejas
y observarte,
como quien se obstina
en dedicarle epígrafes
a la absoluta nada.
Roberto Galaviz Avila
Soldadera 134
MIS OJOS desahijan partes
de tu cuerpo para guardarlas en mi tobillo izquierdo.
Una tras otra, salen a borbotones mezclándose con
la miseria de miseria de mis manos despeltradas;
con mi boca,
vacía de tu lengua
llena de tu sombra ausente.
Creo que guardarlos en el tobillo me ayudaría
a olvidar
más
fácil
que
tu
mano ya
no está en mi pecho.
Quizá, con un poco de suerte,
pueda tirar a la basura
mis ganas de
tu boca,
envueltas en mi calcetín roto
de tanto caminar entre tu aliento.
Andrés Briseño Hernández.
Soldadera 132
MI JAULA
De aire,
de responsabilidad.
El ansia me transforma en mujer lobo.
Arranco retazos de piel
de mis brazos, cara, pechos,
sustituyo mi cobriza piel por un oscuro pelaje
dientes caen y emergen colmillos
mis ojos se vuelven de un negro profundo
Con un grito que se atraganta,
que aturde con el eco,
el alma esta en implosión,
mi espíritu se comprime hasta desaparecer.
Escapo de esta jaula de aire.
De responsabilidad.
Olga Fabiola Romo Enciso
Integrante del Taller de Poesía de la UAZ
Soldadera 130
Cefalea
Sólo quiero cerrar los ojos
y quedarme vacía
de inventos de color
Vacía de la locura
de querer
un cuerpo joven para siempre
Que los ojos del mundo y su sollozo
digan, ésta mujer…
De abrazar a mi madre
y de tener una mano que me espere
Estar sin tu cuerpo
pegado a mi carne
Vacía de locura
y volver a ser
lo que jamás debí dejar
de haber sido
Nada.
María Guadalupe González Hernández.
Integrante del Taller de Poesía del IZC
Soldadera 129
Preceptos y arrebatos de
un amor en coma
Mejor léase mientras se escucha: Tonada de luna llena/Caetano Veloso
Suceda una vez
que
musite y baile
y desfallezca
tu latente carencia de besar
la necedad de mis tristezas ahogadas
en las heladas grietas de mi mano izquierda
desenfoque mi conciencia
tu lunar de Marzo
que termina donde tu risa
es semejante al notable estallido
de una burbuja
en la grata dilatación del instante
en que nace y desaparece
y en todo lo que en ello acontece
venga a mí la desfachatez crónica
de amar la censura
de una de aquellas pocas, tuyas
palabras que me diste
,
mientras creías que dormía
mientras creía que hablabas
,
mientras todo eso pasaba
que insista la noche
sobre tus pestañas
la brisa del asunto
¿olvidado?
,
y de aquel
desnudo vientre
tuyo
que al deshacerse los meses
ha lamentado
el tiempo perdido
*
tanto como yo ahora
o tú mañana
o ninguno nunca
Roberto Galaviz Ávila
Corredor de fórmula 1, doble de Tony Montana en Scarface,
en sus ratos libres estudia en la Facultad de letras y en la normal
Manuel Avila Camacho.
Soldadera 128
Televisión
1
Espera el domingo
para complacer el ocio
con mi sostén
colgado de su antena
2
Me recibe con chillidos
y rayas que saltan
de mis pupilas a la pantalla
luego cambio canales
hasta encontrar la escena
donde quiero vivir
como ella
sin moverme
3
Le compraré un perro
para que la vea
mientras no estoy
Yamilet Verónica Fajardo
Integrante del Taller de Poesía del IZC
Soldadera 126
una habitación.
( y no sentirse solo a las tres de la madrugada)
A la siempre hermosa memoria de mi Tío Juan,
a Don Manuel
por los buenos momentos,
a Don Juan, por las sonrisas silenciosas.
Mejor léase mientras se escucha:
Todas las hojas son del viento/Luís Alberto Spinneta
Escribo en las inmediaciones de una melodía de Bach, en los linderos de algún lugar que me desconoce. Escribo a fuerza de salvarme mordiendo el anzuelo, dejándome visitar por las cenizas de la gente que ya no está y extraño. Escribo estas delgadísimas líneas para que no se me borre la cicatriz que tendré en la frente cuando muera, para eso escribo, para que ese día, (o peor aún, para que esa noche) me observes con la certeza absurda de la muerte y al dejar una lagrima tuya en hermosa quietud sobre mi cadáver se te ocurran las palabras más vivas que tal vez nunca te escuche y me las regales cuando todos al fin se hayan ido.
Ahora mismo se me ocurre escribir, lo hago y te conmino con fina excusa a que me escuches.., ahora que creemos poder hacerlo.
Y es que de repente nos viene a los ojos, la conjetura del tiempo, la arrogancia diplomática de las primeras arrugas del alma. Se nos viene encima el sopor de la venganza arrogante, pero torpe. Nos llama la tristeza con sensual decadencia, y escribimos.
Deberíamos para curarnos de fatalidad cerrar los ojos unas seis veces al día.Comernos un trocito de alma, (no importa si es nuestra o no), siempre habrá algún acomedido que nos invite un festín a su cuenta.Deberíamos también, desaparecer los domingos, como hoy, para equilibrar la fuerza de los mares y restarle impulso a las soledades que nos escurren de los bolsillos.
El litio de la soledad que nos heredó la inevitable muerte del principito tendría que hablarnos de nuestro imperceptible transito por la senda de la nostalgia, que se nos representa en las canciones más tristes, cualquiera de ellas, puedes pensar incluso en el viento de Otoño o en Eleanor Rigby.
Deberíamos sostener la breve mirada de una mujer en la calle más próxima al imposible de un encuentro; discúlpeseme que sea tan insistente siempre en esto, pero la idea de cualquier encuentro es irremediablemente improbable, Novalis lo sabía y tal vez Jesucristo. Al final, no le hemos aprendido al tiempo más que la agonía, los inmóviles segundos y aquellos otros que entendemos nos acechan, hasta que una noticia nos resquebraja la vida en cuestión de segundos. De verdad les cuento, a ustedes que me han visto deshabitar lento lo existido, que a estas horas en que ustedes piensan que aquí hay algo escrito, les miento y sin embargo ustedes dejaran de creerme hasta que seamos una misma nota en un cuaderno pautado de alguna marcha fúnebre inaudible. Lo que recordamos vivido ya estaba muerto apenas ayer, a esta misma hora.Pd/Ya no recuerdo siquiera si soy yo quien habita estas letras.Mejor no te confíes.
Roberto Galaviz Ávila
/All the lonely people, where do they all
Soldadera 126
Perímetro del aire
Hay una mano que acomoda el flequillo
para disimular el paso de los vientos.
La rosa que señala su mansa dirección
detrás de las orejas: como esos mayordomos
que llevan un recado a la hora del brindis.
La canción que se oye cuando nada se oye,
cuando parece que te caes
como el valor humilde de artículos usados.
El útero del aire se acomoda en tu mano
Es un recado de la lluvia,
la rosa simple que gira con tu pelo,
el satélite tibio que va contigo a todas partes,
un escueto recado sobre la inclinación del mundo,
sobre la dulce propagación del frío.
Luego la mano atiende otros asuntos,
la cruz que puede dibujar sobre tu pecho
el hueco en el que bebes agua.
Pozo para reconocerte,
dedos para contar los dedos de la mano:
la mano que se enfría cuando estás en apuros,
leña que aviva
el horno de los vientos.
Javier Acosta
