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02/05/08

ALBERT HAMMOND JR.


Él es el culpable de que The Strokes aún no tenga gira ni material nuevo, sí, así es, él es quien tiene los rizos rockeritos más sexys de la región, un fulano que se hace llamar Albert Hammond Jr. y hace ya más de un año que se encuentra promocionando su proyecto como solista con un disco de nombre Yours to keep.
Hammond Jr. deja ver su talento como canta-autor en este proyecto. Deja de lado el sonido estridente de The Strokes para un sonido más tranquilo en el que se mezclan instrumentos como el mandolín y el órgano, aunado a su voz, da como resultado un tono más dulce (aunque Casablancas es la dulzura personificada).
Canciones como ‘Everyone gets a star’ y ‘Call an ambulance’ dejan ver la originalidad de Albert. En el video de ‘101’ la propuesta visual también resulta de buen gusto al verlo deshacerse de su cuerpo, literalmente hablando, pues se va quedando sin piernas ni brazos ni partes de su cuerpo mientras camina y canta a la vez.
Por otro lado ‘Scared’ y ‘Blue skies’ son las baladas que le dan la magia a Yours to keep, pues por lo general cuando alguno de los miembros de una banda decide hacer algún proyecto por su cuenta, se espera que suene a la banda pero en individual; en este caso, Albert Hammond Jr. con las dos canciones mencionadas se sale totalmente del strokerismo; ‘Scared’ y ‘Blue skies’ son casi la contraparte de The Strokes, el sonido que posiblemente nunca les escucharemos en conjunto.
Para el 2000 se comenzó a grabar un video clip de nombre In Transit, el cual se puede ver en la página de Internet oficial de The Strokes. En este video clip observamos las travesuras de la banda, y el fondo musical está a cargo de Albert Hammond Jr. con canciones que luego estuvieron contenidas en su proyecto solo.
Albert Hammond Jr. resulta agradable tanto a la vista como al oído; es fácil que a alguien le guste como suena desde la primera vez que lo escucha; es sencillo y relajante, además diferente, para esos días inhábiles, para esos días que son tan libres tan libres que uno mejor prefiere ir a trabajar.


Citlaly Aguilar Sánchez

09/05/08

KULA SHAKER


De las profundidades del psico-color llegan los rumores de un sonido cálido e hiperactivo entre la densidad de la noche: Kula Shaker. Desde Reino Unido, nos invita a un episodio bizarro de humo, vals e imágenes idílicas. Es un rock peculiar por su poder buenvibroso de envolver la atmósfera de amarillo y destellos luminosos.
En 1996 cuando la secundaria nos encerraba en feos uniformes y zapatos colegiales, Kula Shaker sacó a la venta su disco K, uno de los más famosos y favoritos. Este disco inicia con la energía de ‘Hey dude’ para poco a poco irnos incorporando a la mezcla de sensaciones que las guitarras sugieren. K es un viaje guiado en el que ‘Govinda’ bien puede ser el centro turístico por excelencia, para después en ‘Tattva’ tomar un merecido descanso anti-estrés y concluir con ‘Hush’ el baile hipnótico de toda isla desierta.
Los conocedores aseguran que Kula Shaker son una fusión de rock psicodelico-experimental con toques grungeros… pero después de todas esas deducciones, nosotros, el auditorio, sólo podemos afirmar algunas impresiones acídrulas, especiadas de orégano y cafeína que quedan flotando en el aire, como danza hindú, con bordados de hombrecillos azules en las paredes.
La banda de Crispian Mills con su voz tan magnética hace difícil el proceso de escribir acerca de su propuesta musical; es difícil en cuanto a que uno a veces quiere meter todas las sinfonías en una hoja de papel y exprimirlas al contacto, sin embargo, el trabajo es duro y requiere más de un sentido, más que una computadora que repite incesantemente el K, hace falta una oreja en cada mano.
El año pasado mientras la gente pensaba en reformas políticas, catástrofes naturales, guerras y crisis existenciales, Strangefolk salía al mercado mundial como uno de los discos más esperados de Kula Shaker e igual que los álbumes anteriores nos deja extasiados y perdidos en una ciudad lejana, en una noche de sol, con mil sabores nuevos en la lengua y un dejo de libertinaje indiferente.


Citlaly Aguilar Sánchez


18/06/08

TIEMPO DE LA TEMPORADA



Cada canción es una escena particular, una imagen o experiencia incompartible y a la vez, si no es expresado aquello que nos hizo sentir, es como si no existiera o como en el país del ‘nunca jamás’ muere una hada cuando alguien dice que no existen.
Mientras la tele parloteaba sin que nadie le prestara atención y yo pensaba en cosas invisibles, en el monitor apareció una canción de la cual no pude resistir la tentación de escucharla completa. Heme ahí, noche de sábado pegada a la barra buscadora de Google en la cuál la leyenda “comercial en el que un chico se quita el saco…” me dio el gran título que desesperadamente quería saber: ‘Time of the season’ de The Zombies.
Si bien la canción de un comercial ya sugiere la compra de tal o cuál producto, también puede ser llevada a una habitación o pegada a la mano en un reproductor de mp3; para sacarla de la t.v. sólo se necesita acercar más el oído.
‘Time of the season’ no sólo es la escena masiva de un chico y una chica que están por cruzar la calle, no, es también la escena de quien baja las escaleras con un vaso de vidrio en la mano para refrescarse los labios en agua y galletas de canela; es la escena de una tarde rodando en la cama con el teléfono celular en la panza pensando en cosas predecibles.
Leí por ahí en las oscuridades del saábado que The Zombies fueron demasiado buenos para sus tiempos. Para los años sesenta, con las radios infestadas de The Beatles o The Rolling Stones, The Zombies se mantenían en escenas menos transitadas; sólo lograron un disco “Odessey and Oracle” mismo que hasta la fecha es admirado por los complejos arreglos (en su tiempo) y la fascinante armonía de teclados, voz y coros en compás con la batería y el bajo de sonido jazzero.
Hay alguien con quien pueda compartir una escena común en esta canción, pero no lo haré, porque ‘Time of the season’ es una imagen suficiente para la persona que imagina demasiado, que vuela y sueña y ve a chicos quitarse el saco. ‘Time of the season’ es para un día audaz, una chica con ganas de más, gafas de sol, zapatos nuevos, televisión encendida en sábado, sabor chicle, soledad impuesta… ¡When the love runs high!



Citlaly Aguilar Sánchez

De please a do it estoy always a las 10:00 sunday siempre.

Soldadera 139

MY MORNING JACKET


En una ocasión de camino a mi casa escuché por primera vez la canción ‘No more sweet music’ de Hooverphonic mientras en el cielo se suspendían como avispas cuatro helicópteros haciendo la perfecta coreografía del momento pero desde entonces no puedo concebir esa canción sin considerar que le faltan helicópteros o simplemente prefiero no escucharla.
Algo parecido me sucede con My Morning Jacket, prefiero no escucharlos si no hay de por medio un dejo de nostalgia, lluvia o ese coagulo de emociones que se aglutinan entre pies y cabeza cada nueve meses. Originarios de Louisville, Kentucky, desde 1998 My Morning Jacket ha sido una de las bandas con mayor calidez en su sonido, con una estructura musical compleja pero ante todo genial.
Quizá lo que puede definir mejor lo que esta banda hace es la imagen que nos sugiere su nombre: ‘mi chaqueta de la mañana’ es su traducción literal, que según cuentan la anécdota esa chaqueta existió y fue encontrada por el cantautor de la banda, Jim James, mientras rebuscaba entre los restos de su bar favorito, mismo que había sufrido un incendio. El abrigo tenía las letras MMJ bordadas. La imagen de una chaqueta al despertar es acogedora, casi comparada con el abrazo after-all o el beso del ‘buendíaamor’.
El 4 de octubre del 2005 me encontraba inmersa en una serie acontecimientos de lo más bizarros, mientras esta banda norteamericana sacaba a la venta su famoso álbum “Z”. Tres años después, sin restos bizarros encima, escucho el mencionado disco girar al ritmo del ojo de láser que da vueltas como licuadora despedazando los reflejos cromáticos de ese círculo plano.
Stella siempre es un respiro, casi un desahogo de cualquier enfermedad silenciosa, y es que hay momentos que no se curan ni con chocolate, sin embargo Stella siempre deja su velo de diamantina como un beso de diamantina cerca del oído externo, Stella es como una chaqueta en la mañana: tibia y segura. De My Morning Jacket sólo puedo concluir que después de escuchar canciones como ‘Dondonate’, ‘It beats for you’ y ‘Knot comes loose’ no puedo prescindir de sentirme endorfinada.


Citlaly Aguilar Sánchez

Soldadera 137

STRAWBERRY FIELDS…


Escucha Lucy in the sky with diamonds hay algo que te quiero decir con árboles de mandarinas y cielo de mermelada mientras rodamos en la cama esperando que termine el día, escucha el paisaje psicodélico en el que nos paseamos mientras escuchamos a The Beatles y los días se van pintando a su ritmo en una especie de rehabilitación…
The Beatles ¿quién no los ha escuchado y cuántos no aseguran que son la mejor banda del mundo? Y seguramente los escépticos se mantienen al margen; de vez en cuando escuchan una que otra de sus canciones y la tararean camino a algún lugar que no consiguen recordar, pero sé que asimismo habrá un momento en que sólo The Beatles estará en sus oídos marcando el fondo en algunas escenas de sus vidas, como ese indispensable ‘soundtrack’ personal del que nadie prescinde.
No hablaré de los presuntos dos momentos que se marcaron en la carrera del cuarteto de Liverpool con "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band" en 1967, más bien diré que desde Twist and shout hasta Let it be hay un hermoso listón que enreda y atrapa, y si somos mariposas flotando en el aliento que emana cada sonido en la boca del universo, caemos en la red que tejen George Harrison, Ringo Starr, Paul Mccartney y John Lennon.
Déjame llevarte abajo pues voy hacia los campos de fresas, nada es real, aunque al menos algunos días se puede escapar hacia lugares insospechados con sólo cerrar los ojos y rediseñar la irrealidad muy al estilo art-déco, inmersos en la profundidad del cielo-océano, asomados en la ventana de un submarino amarillo.
La vida es demasiado corta para quejarse y pelear, mi amigo, todo lo que necesitas es amor, amor real, yo quiero tomar tu mano, no me dejes caer. The Beatles tiene la pronunciación precisa en la frase que resume cualquier filosofía sobre el amor o la paz y ambos conceptos a la vez unidos por maravillosa música; quizás no sea la mejor banda del mundo pero sí la que llega en los momentos menos esperados y se queda para siempre pegada en la lengua como paleta de cereza, dulce y roja; sí la mejor banda del club de corazones solitarios. Escucha a The Beatles.


Citlaly Aguilar Sánchez

Soldadera 136

Max y el Jazz

¿Qué nunca has escuchado a Nina Simone, Duke Ellington o Charlie Parker ? Me preguntaba mi amigo Max con ojos de asombro mientras se fumaba su sexto cigarro. Estábamos en uno de esos restaurantes italianos del centro, comiendo pizza, tomando naranjadas y la tarde apenas punteaba para ser maravillosa. La pregunta flotaba en esa atmósfera culinaria de especias y queso y la respuesta se escondía nerviosa tras un labial cremoso del color de las malvas en primavera… escuchábamos jazz.
Busca Feeling Good, esa canción es clásica me decía Max mientras me la tarareaba y yo descubría que Muse la había hecho un cover. Luego de unos días, al escuchar la versión de Nina Simone me enamoraría de su voz para siempre y he de decir que nadie puede morir sin haber escuchado antes la melodía titulada Strange Fruit.
A Duke Ellington lo habría de conocer un mes después de la partida de Max; lo encontré en ‘La Espuma de los Días’ de Boris Vian, siendo el encargado de musicalizar ese libro con una balada de nombre Chloé la cuál no he logrado conseguir por ninguna parte más que en universo que Vian sugiere, llena de nubes rosas y flores, nenúfares en los pulmones; es difícil imaginar una historia de amor sin un piano de fondo o sin un final fatal. Sin embargo no podemos dejar de escuchar Take the ‘A’ train y Rhapsody in blue, me parece que aún nadie las ha elegido como tema principal en su vida amorosa y son magnificas opciones.
Durante la estancia de Max en la casa amarilla, en uno de esos días que la gente quiere comer dulces y no hacer nada, hube de sacar a relucir mi repertorio de películas entre las que escogimos el ‘Naked Lunch’ de David Cronenberg (el libro de William S. Burroughs adaptado para el cine); fuimos trasportados a Interzone bajo un exótico sonido de saxofón y trompetas. Tienes que escuchar a Charlie Parker me dijo Max al final del filme. Anthropology y Summertime son mis favoritas de Parker.
No sé si haya quien pueda expresar lo que el jazz sugiere, lo delicioso que es escucharlo derretirse entre los dedos o hipnotizar nuestros cuerpos entrecortando alientos y producir esos movimientos desconocidos que sólo en la oscuridad ocurren en compañía. No sé si baste un buen amigo como Max para soplar la magia del jazz en unos días de invierno o luego de un tiempo nos descubramos bailando inconscientemente bajo una tarde de syrup, escuchando a Parker, Ellington y Nina Simone mientras alguien nos besa mucho.

Citlaly Aguilar Sánchez

Soldadera 134, domingo 17 de febrero 2008

CAT POWER

Siempre quise tener un pretexto para hablar de gatos y sus rayas verticales, las rayas de sus ojos, gatos rayados de negro con nueve vidas, felinos maullidos de tejado que anuncian la melancolía de la noche a lado de trompetas de elefante africano perdido en Norteamérica.
Cat Power es una expresión maravillosa para escuchar en automóvil mientras el sol cae y se levanta del otro lado del mundo, es un gesto gatuno de bigotes con leche ronroneado en una alfombra verde que combina con papel tapiz amarillo de rombos, es todo lo que preferimos callar porque Chan Marshal lo puede decir más bonito, con su voz tan quieta.
Come with me my love to the sea, the sea of love. I want to tell you how much i love you dice un hermoso fragmento de ‘Sea of Love’, canción que enmarca la posibilidad de un amor tan mágico como el mar y aunque suena a cliché, cobra nueva vida entre una guitarra llorona y el ritmo de oleaje que la voz de Marshal ofrece.
Es difícil hablar y simplemente hablar de lo maravilloso de la música, y tratar de emitir todo lo que produce al ser escuchada. Nuestro cuerpo es como un laboratorio sensorial capaz de crear y transportar cualquier emoción a cualquier dirección y me da la impresión de que los músicos hacen experimentos, pero es difícil de explicar. Por eso tal vez baste con sentirlo y oír a través del silencio el paso lento de instrumentos, de gatos, de elefantes…
Quizás usted ya escuchó y sintió a Cat Power, por lo tanto ya experimentó un dejo de desesperanza con ‘Hate’, o vino a su mente la canción ‘Fool’ mientras esperaba a alguien cerca de la parada de un autobús, ya debió haberse motivado a dejar todo atrás y empacar maletas para una nueva vida con esa melodía que dice ‘Free’.
Ahora con mis pretextos para hablar de gatos y de sus rayas siento que el llanto de uno que se recrea en mi interior, a media noche perdido en la ciudad lamiéndose las patas, pescando ratones, tosiendo bolas de pelo, un gato estirado hacia el espacio sideral con ojos de luna en eclipse, siento el poder del gato.

Citlaly Aguilar Sánchez

Nunca jamás una simple ella.

Soldadera 132

COLD WAR KIDS

Si el velo transparente de celofán que envuelve la música ha sido pocas veces roto y muchas veces usado como adorno de regalos, si alguna vez ese misterio inefable habrá de ser tangible y no tan frágil, tal vez sea el día en que el universo deje de emitir sonidos y nos hundamos en el silencio más profundo, entonces nada será posible todo estará hecho.
Aún hay muchos misterios rondando por ahí, letras de canciones en lenguas extrajeras que apenas asoman singulares acentos y en general nos permiten recrear en la mente un sinnúmero de posibles traducciones que van de acuerdo al momento en que las escuchamos hasta lo que se sugiere con la entonación o el ritmo.
Cold War Kids es una banda procedente de Long Beach, California, y su música es singular desde el momento en que se escucha el golpeteo guapachoso en la batería, acompañado un bajo suave y ocasionales guitarras en contraste con voces melódicas y a veces algo ácidas.
Con un disco en su haber Robbers and Cowards, la propuesta de Cold War Kids es rara porque puedes hacer de sus letras un gran cóctel de paradigmas, es difícil atinar (si no tenemos un conocimiento del idioma inglés promedio) lo que se dice precisamente por el cómo se dice… por ejemplo en ‘Hang me up to dry’ te dejas bailar casi por medio de las caderas, casi con las muñecas marcando el paso y en ‘Robbers’ es como caer, llorar o guardar silencio de hospital.
‘Pregnant’ es una canción emotiva que por el titulo sugiere cierta calma, además que va acompañada de silbidos y frases en francés, una canción de compañía bajo las cobijas; quizá es lo más cercano a la descripción de esta banda estadounidense: de compañía, sus melodías van aquí y allá sonando y regándose sobre cualquier superficie de día.
El proximo 8 de marzo en la ciudad de México, Cold War Kids se presentarán en el MX Beat Sound Festival en punto de la 1:00 pm, la invitación es para todo aquel que guste de hacer viajes melómanos, de bailar y perderse en ciudades extrañas sólo para descubrir que el mundo no se puede mover sin sonidos transparentes de celofán.


Citlaly Aguilar Sánchez

Soldadera 130

EL FIN DE LA MODA

La primera canción que escuché de End Of Fashion fue Be Like That, incluida en el EP Anything Goes, mismo que es muy difícil de conseguir. Justo en estos momentos escucho su único álbum titulado homónimamente, lo escucho y es una experiencia enternecedora; se sienten paisajes resbalosos en la piel, imágenes cálidas y un tanto húmedas. Pienso en esta banda y en que son originarios de un lugar tan lejano como colorido, el país de los animales bizarros, en el continente mas solitario del mundo: Australia, y me conmueve la dulzura de las notas al compás de una voz casi melancólica.
Be Like That ha sido una canción de compañía camino a casa, la que siempre sale en el i pod al momento preciso, y es hermosa (lo digo abierta y juiciosamente porque me sale de la nada, esa nada de la que salen las cosas que deben salir) en cuanto a su contenido, en cuanto a sus acordes pues es una de esas melodías que escuchas sabiendo que la tenías que escuchar.
El disco End Of Fashion posee cualidades de dulzura extrema, desde que inicia con la canción She´s love aparece la caricia exótica que eriza el vello y extiende nuestra boca en su eje horizontal, los ojos con aspecto oriental nos transportan a un lugar de lluvia, es un poema para una ELLA de zapatos rojos con altos tacones y vestido inflado por el viento; quisiera decir que es algo muy parecido a la felicidad en breves dosis de sonido pero no lo digo.
Si lo que trato de hacer en este momento es de recomendar a esta banda, lo hago con las vísceras donde se encuentra mi oído más agudo. Hay que pasar la oreja por O Yeah, Love Comes In y Seize the day entre otras rolitas que despliegan una dulzura que muchos grupos temen dejar salir, acaso Athlete y Cat Powers lo hacen también, pero de ellos hablaré en otra ocasión.
El fin de la moda no es el final de las grandes tendencias, habrá que analizar entonces la finalidad de un algo autentico como la música y escuchar las posibilidades de que End Of Fashion sean únicos en su género, justo ahora, mientras me caen encima sus canciones lo digo: es felicidad.

Citlaly Aguilar Sánchez



Soldadera 128

ENTRE EL CORAZÓN Y LAS AVES

Alguna vez alguien me dijo que escuchar música no es tan fácil, hay que aprender a distinguir una guitarra de otra en los grupos de rock, apreciar el bajo en la música popular (mexicana), entonar los silencios que pronuncian los vocalistas en cada canción, en fin, todo un complejo proceso de audición y apreciación.
Mientras comienza este año, se lanzan ya las expectativas al aire; especulamos si es que ya termino el año sabático de The Strokes, si el grupo K-Paz de la Sierra buscará un cantante, si Muse seguirá con su costumbre de hacer covers de canciones clásicas o si Metallica será tan espectacular en febrero como lo es ahora en nuestra imaginación.
Es difícil guardarse las expectativas en la bolsa y seguir adelante, sordos como indiferentes al entorno. Vienen ideas sueltas a sacudirnos de repente y por el contrario de lo que se pudiera pensar seguimos atrás, atrapados en la inercia del atrás, de días soleados, de noches de bodas bailando duranguense y banda y entonces escucho claramente como esa música me atrapa, escucho su sonido que se sostiene en instrumentos de viento y percusiones, no hay guitarras.
Se argumenta que las percusiones provienen de regiones africanas y que su objetivo es imitar los latidos del corazón así como las vibraciones de la tierra, por otro lado, los instrumentos de viento parecen tener su origen en el mundo clásico, en la antigua Grecia y lo que intentan es reproducir el canto de las aves.
Ahora bien, situados en México, bajo contextos tan mágicos como lo son las uniones nupciales, por lo general se congrega el corazón con sus diástoles y sístoles al lado de una variedad avícola, dando como resultado un cuadro bastante exótico: un sonido muy regional, guapachoso.
Entre las bandas más conocidas tenemos a ‘La Arrolladora Banda El Limón’ que se especializan en sonar románticos, incluso a veces hasta melosos; en sus bailes las parejas tienen oportunidad de bailar muy cerca debido a su ritmo lento y cadencioso. A la banda ‘El Recodo’ de Don Cruz Lizárraga le conocemos su estilo inigualable de movernos a gran velocidad con o sin pareja, además, el desamor no se oye más autentico ni optimista que con ellos: ‘que te ruegue quien te quiera, que yo no lo voy a hacer…’ versa una de sus más famosas composiciones.
Es cierto, no es fácil escuchar música, no es fácil reunir en el oído interno tantas posibles combinaciones de emoción, sentimiento y a veces hasta aves, incluso el corazón; no es posible, se necesita abrir todo el aparato sensorial, la memoria auditiva, los recuerdos, las vivencias, las tradiciones y quizás así se aprenda un poco sobre música o tan sólo a disfrutarla.

Citlaly Aguilar Sánchez